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Primera vez (IV): Arrepentimiento

Que sí, que todo el verano sin escribir, que menudas vacaciones, que bla bla blá. No voy a darle vueltas al tema. No he escrito y punto. El ánimo no es que me haya fallado, pero sí las ganas. Queridos lectores, escribir artículos cuesta. Y más cuando pretendes que sean útiles o de cierto interés no autodestructivo a lo "Salvame a cotilleos".

Bueno, regreso al pasado, 5 minutos antes de escribir esa última frase, y retomo el tema con el que titulaba el artículo.

No puedo afirmar que sólo lo haya sentido una vez o que recuerde la primera vez que sentí arrepentimiento, pero sí puedo afirmar que es un sentimiento que, muy a mi pesar, padezco de continuo. Es como un picorcillo en el alma, como un chupito de algo muy fuerte que quema en la garganta y el pecho según llega al estómago. Es como un veneno corrosivo, aunque no tanto como el de los celos, pero es algo así como el sentimiento de culpa y la impotencia de no poder volver al pasado y cambiar los hechos, o simplemente, por no haber hecho las cosas de otra manera.

No se puede decir tampoco que hoy sea 100% un artículo sobre "primera vez", pero para el caso... Algo es algo.

La cuestión es que ciertos sucesos me llevan sucediendo uno tras otro, y cada cual agrava más al anterior. No me arrepiento por como yo actúo, sino de cómo lo hacen los demás ante tales hechos. Yo misma soy consciente de que no soy perfecta y es posible que sea el ser humano con mayores taras del planeta (mi faceta de mujer perfecta es sólo fachada, aunque sí es cierto que suelo ser muy estricta conmigo misma para conseguir rozar la lejana perfección). No me quejo por cómo son los demás ni de cómo actúan, me quejo por la falta de solidaridad y/o compañerismo. De la falta de empatía. Pero no voy a seguir por ese camino, ya que tendría que molestarme en reprochar el egoísmo y otra serie de características auto-destructivas del ser humano en general.

A lo que me refiero es a ese sentimiento de arrepentimiento que me acongoja el alma y me oprime el pecho hasta conseguir asfixiarme. A ese algo que hace que quiera volver al pasado, o simplemente mantenerme en el presente pero diciendo cosas que tal vez pudieran herir a alguien. Me he mordido muchas veces la lengua viperina y me he tragado mi propio veneno (el orgullo, entre otros) en muchas ocasiones. (Y aún habrá quien menos deba hablar que dirá: "Sí, pues mucho no te has callado". A ellos lo siguiente: "Aún me he callado mucho más contigo").

Lo que quiero decir, es que esa asfixia y esa ansiedad que me consumen, hacen que quiera a veces regresar al pasado y cambiarlas. Simplemente cambiarlas, a bien, a mal, a mejor o a peor, pero cambiarlas... 

Hoy mismo mi boca escupía veneno para hacer daño, por sentirme herida, y, sin embargo, el daño me lo he hecho a mi misma. Pedir perdón no es suficiente, y a veces soy muy consciente de ello. A veces, vale la pena pensarlo dos veces antes de dar el paso, es mejor reflexionar, que herir... Aún cuando el daño no es intencionado. Eso lo aprendí gracias a Víctor, amor de mi vida. Muchas de las cosas que me suceden, aparte de las anteriores de las que hablaba que eran agravantes (en sentido negativo), las veo de un modo diferente gracias a él. Cosa que poca gente (o nadie más bien) había tenido tanta influencia sobre mi vida. Pero ese es otro tema.

Arrepentimiento: Esa cosa que nos perturba la conciencia, nos oprime el pecho y nos crea ansiedad por no poder cambiar hechos sucedidos en el pasado, bien por nuestra causa, o bien por causa ajena.

Nos vemos

(Incompleto? No, que va... Es que justamente el arrepentimiento es cosa de reflexión de uno mismo. Cada cual debe darse cuenta de sí mismo y responsabilizarse sobre ello. Publicar cuando, cómo y por qué he sentido YO arrepentimiento no tendrá un fin positivo, si aquellos que deban leer el artículo no reflexionan sobre ello. De ahí que simplemente el artículo termine así... Porque el resto debe reflexionarlo uno mismo!

Primera vez de... (II)

Parece ser que la saga me ha dado fuerte y que simplemente hoy acabo de recordar otra primera vez que no fue tan agradable como las anteriores. Parece ser que estoy inspirada en mi "tan jugoso" blog, pero que en vez de dedicarme a estudiar como debiera, me dedico a escribir gilipolleces y tonterías... De verdad, a veces ni yo misma me entiendo. Maldita inspiración bipolarítica!

Hoy he recordado la primera vez que sentí CELOS por alguien a quien quería. No porque hoy los haya vuelto a sentir o no... No porque algo me lo haya recordado (que tal vez sí...). Simplemente es esa sensación de que algo te corroe por dentro.

Cuando sentí celos por primera vez, fue hace bien poco. Pensaba que no era una persona celosa... Al menos no como en otras personas veía y, sin embargo, ya no tengo esa cosa que me hacía única con respecto a los demás. Yo también sentí celos y aún a veces me envenenan la sangre. Porque los celos son eso, un veneno.

Los celos son un veneno que corroen la sangre y la mente, nos queman las venas y nos hace arder por dentro. Son los detonantes de la rabia, la desesperación, la ira, la decepción... A mi me queman cada vez que los siento... Me quitan el hambre, la alegría, las ganas de trabajar, me lo quitan todo. A veces puedo contenerlos y volver a mi estado de ánimo anterior y otras me derrotan... O incluso llegamos a un empate... Ni para ellos ni para mi.

La primera vez que sentí celos, sentí una puñalada en el alma. La sentí a pesar de que ya conocía la existencia de éstos y de lo que los provocaba, pero no fui capaz de hacerle frente. Aún hoy hay veces que me cuesta hacerles frente y que no se me note. Hoy he fallado, por supuesto, pero hemos quedado en tablas. Al menos los celos han sido generosos con mi derrota y me han dado una tregua. La primera vez que los sentí, no pararon hasta casi destruir mi frágil estabilidad. Me dolió mucho. Tanto como cuando te engañan. Sentí decepción y arrepentimiento.

Decepción por esperar demasiado y arrepentimiento por permitirme algo que jamás había concebido. Y me arrepentí por mi y no por los demás, pero no por lo que hice, sino por lo que sentí.


Desde siempre me decepcioné por casi todo, aunque sigan habiendo cosas que me hacen muy feliz y muy contenta. Mi decepción es fruto de mis exigencias. No sólo exijo mucho a cuanto me rodea, sino a mi misma también, y ello provoca que me decepcione mucho más de lo que alguien normal haría. La perfección es difícil de conseguir, amigos!

No iba a colgar nada de música hoy... Iba a ser algo así con una simple imagen de apoyo para el lector, de mera decoración, vaya! Como si de un fotolog se tratase, pero al final me he acordado (porque mi hermana estaba duchándose con la radio y la he vuelto a escuchar por segunda vez en el día) de una canción de Amaral. Así que la cuelgo y chimpún!




Como ven, señores, hasta la perfección siente celos! Y más aún cuando es un ser querido... Resulta que sí soy celosa y ahora ya lo sé! (No tiene por qué ser por una pareja...). En fin... Ahora sí que ya me pongo a estudiar, ahora ya toca hacerlo. Veremos a ver la siguiente "primera vez" por dónde sale... Sed felices!

Nos vemos!
 
Eliolosqüe | TNB